Uno de los problemas más desesperantes para el adoptante de un perro es el exceso de ladrido. Porque hay que diferenciar el ladrido del perro puntual del ladrido excesivo, es decir, de aquel perro que ladra prácticamente por cualquier cosa. ¿Cómo podemos reducir ese ladrido excesivo?

ladrido excesivo

Ladrar es una forma de comunicación fundamental para el perro. Eso lo debemos tener claro. Hay adoptantes que pretenden que sus perros no abran el hocico para nada, y eso es antinatural. Los perros deben poder manifestarse mediante sus ladridos su estado de ánimo. Con el ladrido manifiestan alerta, aviso, alegría, etc. Pero cuando el ladrido se vuelve incontrolado, se vuelve excesivo y el perro se pasa prácticamente ladrando todo el día, estamos ante un problema que puede llegar a ser grave, puesto que no solo puede desequilibrar la armonía de un hogar, sino de toda una comunidad de vecinos.

A priori, debo destacar que el ladrido excesivo es una conducta muy compleja de modificar. Es mucho más sencillo desde un inicio educar al perro a cuándo debe y no debe ladrar, que reeducarle cuando el ladrido excesivo es ya un hábito. Así que si has tomado la decisión de cambiar este molesto hábito debes cargarte de paciencia y perseverancia.

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Los motivos del ladrido excesivo pueden ser muy variados y conocerlos te ayudará a comprender a tu perro a saber desde dónde partir para empezar a reeducar a tu perro:

  • Miedo: un perro inseguro que vive con temor es un perro que ladrará de forma incontrolada ante cualquier situación. Es una de las conductas que más complejidad tienen ya que los perros inseguros suelen serlo toda la vida. Un trauma, miedos infundados debidos a la soledad, etc. han provocado en el perro que ladre ante cualquier cosa para “protegerse”. En este sentido, aumentar la autoestima y confianza en el perro es fundamental.
  • Aburrimiento: los perros que no tienen mucha estimulación mental ni física provocan que ladren de forma incontrolada a causa del aburrimiento. Tan solo aumentando el tiempo de actividad física, jugar con él y estimularle mentalmente mediante trucos de obedicencia básica pueden reducir considerablemente estos ladridos.
  • Estrés: como en el caso anterior, los perros que apenas tienen estímulos en su vida diaria, tienden a desarrollar ansiedad. Aumentando la actividad física, alternando estas actividades para que sean variadas y adaptándolas a su nivel de exigencia física, los ladridos se reducirán de forma drástica.
  • Territorialidad: perros con mucho sentido de la territorialidad, ladran incansablemente a personas y animales que suelen pasar delante de casa. Es una forma de aviso, tanto a los seres del exterior de casa como a nosotros que vivimos dentro. En ese sentido, lo mejor es distraerle con algún juguete para que desenfoque se atención o bien abandonar la sala con un “me voy” para que entienda que esa actitud no va contigo. Otro truco, está en pedirle que se siente de forma clara y contundente.
  • Raza: hay una serie de razas de perros que son ladradoras naturales. Aunque no son ladridos incontrolados, son perros que por naturaleza les encanta ladrar.  El Yorky, el Chihuahua, el Cairn Terrier, el Pequinés, el Beagle, el Fox Terrier, etc. En este sentido, educarles desde cachorros a mantener la calma evitando que ladren de forma incontrolada mediante la excitación (hay que evitar la excitación con frases como: corre! vamos! mira quién viene!, etc.) es la mejor solución.

Una de las técnicas para evitar el ladrido que mejor funciona es desenfocar al perro del foco donde tiene puesta toda su atención. Utiliza un estímulo que haga que deje de ladrar: desde utilizar un estímulo desagradable para él como pueda ser rociarle con spray con agua (nunca usaremos ni castigos físicos ni gritos porque no servirán de nada, más que para estresarlos más), una palmada fuerte, un pitido de un silbato, etc. y, muy importante: cuando no ladre siempre debes premiarle. Los elogios y caricias son la mejor opción, junto a las golosinas para perros.

Es una tarea ardua y que necesita de un tiempo de paciencia, esfuerzo y perseverancia. No siempre funcionan porque cada perro tiene un ritmo diferente de aprendizaje. Lo que no recomiendo nunca son los collares eléctricos o formas agresivas para los perros que no les permite ni siquiera comunicarse.

Para aquellas personas que no encuentran solución a los ladridos incontrolados del perro existen formas no agresivas como sistemas de frecuencia de ultrasonidos en los que se logra reducir el ladrido del perro gracias a la activación de un pitido molesto a sus oídos que evita que siga haciéndolo. En este caso, el estímulo desagradable es el pitido y permite que esta herramienta haga el trabajo por ti. Un ejemplo es el Dog Silencer que hemos probado y conocemos sus buenos resultados.

¿Cómo lleva tu perro el tema de los ladridos?

Sandra Ferrer. Creadora del Programa de Educación Canino “Cómo Educar a un Cachorro”

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