cambio de color en la nariz del perro
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La nariz del perro pierde coloración, ¿debes preocuparte?

La nariz del perro, más comúnmente llamada trufa por los amantes de los perros, puede darnos información sobre la salud de nuestro perro en aquellos casos donde la enfermedad no presenta síntomas, y en cambio, la coloración de la nariz y sus cambios pasan desapercibidos por el propietario cuando ésta puede darnos información sobre qué le puede estar pasando al animal.

cambio de color en la nariz del perro
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No hay que confundir una nariz despigmentada de nacimiento con los cambios de color que pueden darse a lo largo de la vida de un perro. Por ejemplo, razas como el Pitbull, el Pastor Australiano, el Collie, etc. presentan despigmentación de la trufa por factores genéticos. En este sentido, no hay por qué preocuparse. Luego, hay razas, sobretodo aquellas de pelo de color claro, cuya nariz se aclara u oscurece dependiendo de la estación del año. El Golden, el Labrador, el Samoyedo o el Husky  ven cómo su trufa se aclara en invierno y se vuelve más oscura en verano. Tampoco hay motivos por los que preocuparse, pero, ¿cuándo entonces se encienden las luces de alarma ante una despigmentación anómala de la nariz del perro? Descartando las razones anteriores, una despigmentación anormal puede deberse a varias razones:

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  • Una carencia de vitamina B. Consulta con el veterinario analizar la dieta alimenticia de tu perro para equilibrarla lo máximo posible.
  • Quemaduras solares. Ya sea en invierno o en verano, el sol puede hacer de las suyas si el perro está muy expuesto a los rayos solares. Si tu perro tiene que estar muy expuesto al sol no olvides que su trufa está totalmente desprotegida por lo que sería necesario untar su nariz con vaselina para mantenerla hidratada y protegerla de los rayos ultravioletas. Otra opción es ponerle crema bronceadora, aunque debes vigilar que ésta esté libre de óxido de zinc, muy perjudicial si la ingiere el perro.
  • Alergia al comedero. Es común la alergia del perro a los cuencos de plástico. Basta con que cambies el comedero de plástico por un cuenco de acero inoxidable para acabar con la alergia que quizás ni te habías planteado que sufría.
  • Enfermedades dermatológicas o inmunes: el vitíligo, el lupus, el pénfigo, el hipotiroidismo, etc. son enfermedades que suelen no mostrar síntomas hasta que aparecen en la nariz del perro. Consulta con tu veterinario si tienes dudas.

Observa la trufa de tu perro y vigila que ésta no sufra de cambios de pigmentación. Si vieras cambios que no se debieran a las dos razones más comunes (genética o cambio de estación) y que no desaparecieran en dos semanas, acude a tu veterinario y coméntaselo para descartar enfermedades que no suelen presentar síntomas pero que es importante tratarlas.

Sandra Ferrer. Creadora del Programa de Educación Canino “Cómo Educar a un Cachorro”

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